Entradas

Mostrando las entradas etiquetadas como Lenguaje

Los orígenes del lenguaje

Hoy, desde Academia Cruellas, nos adentramos en un tema fascinante, a saber, los orígenes del lenguaje. Lo que sabemos a día de hoy es que desconocemos cual es el origen del lenguaje. Intuimos que el lenguaje debió desarrollarse hace cien mil o cincuenta mil años. Tampoco hemos encontrado ninguna evidencia física al respecto. Por ello, se han originado algunas especulaciones a lo largo de los siglos. Vamos a ver algunas de estas especulaciones. El origen divino Según la Biblia, Dios creó a Adán, y creó a todos los animales, y por supuesto, ya con el lenguaje incorporado. Según el hinduismo el lenguaje proviene de la diosa Sarasvati, esposa de Brahma, creador del Universo. En definitiva, para la mayoría de las religiones el lenguaje humano tiene un origen divino. El faraón Psamético quería probar esta teoría, y para ello cogió a dos recién nacidos, los aisló dos años en compañía de varias cabras y de una pastora muda. Quería que crecieran sin entrar en contacto con ninguna lengua, y e...

El problema de los universales

La relación entre lenguaje y realidad constituye el elemento esencial de los universales que en el siglo XII fue ampliamente debatida. ¿A que se refiere el problema de los universales? Básicamente se refiere al fundamento de conceptos universales (así pensemos en los términos “hombre”, “animal”, etc). Por ello se trata de un problema concerniente a la determinación de la relación entre ideas, expresadas a través de términos lingüísticos, y las realidades extramentales correspondientes. Es el problema de la relación entre las voces y las res, entre las palabras y las cosas, entre el pensamiento y el ser. Por lo tanto, el problema afecta al fundamento y a la validez del conocimiento. Por lo tanto, los universales ¿son como las ideas platónicas, esencias que existen por si mismas, separadas de los individuos concretos en los que se realizan, como modelos con respecto a sus múltiples copias? ¿O bien son como pensaba Aristóteles, que propugnaba que dichas esencias sólo residen en los indivi...

El Fisicalismo

“Permítaseme decir algo más acerca de lo que afirma realmenmte la tesis del sisicalismo, pues las objeciones a dicha tesis preocupan menos a sus expositorores que la incomprensión de lo que quiere decir. Para aclarar lo más posible la tesis del fisicalismo, estaría tentado de formularla del modo siguiente: para todo estado mental hay un estado físico corporal correspondiente conectado con el anterior por leyes universales; por tanto, a toda oración psicológica, digamos S1, le corresponde una oración física, S2, de manera que S1 y S2 son equipolentes según ciertas leyes válidas. Ahora bien, sólo es correcta la segunda mitad de esta fórmula, a saber, la que alude a las oraciones S 1 y S2. La primera parte que hace alusión a estados físicos y mentales pertenece al modo material de hablar y es muy fácil que nos arrastre a pseudo-problemas. Si, por ejemplo, hablo del estado mental descrito por la oración S1 y del estado físico descrito por S2 , podemos caer en la tentación de plantear la p...

El Fisicalismo

“Permítaseme decir algo más acerca de lo que afirma realmenmte la tesis del sisicalismo, pues las objeciones a dicha tesis preocupan menos a sus expositorores que la incomprensión de lo que quiere decir. Para aclarar lo más posible la tesis del fisicalismo, estaría tentado de formularla del modo siguiente: para todo estado mental hay un estado físico corporal correspondiente conectado con el anterior por leyes universales; por tanto, a toda oración psicológica, digamos S1, le corresponde una oración física, S2, de manera que S1 y S2 son equipolentes según ciertas leyes válidas. Ahora bien, sólo es correcta la segunda mitad de esta fórmula, a saber, la que alude a las oraciones S 1 y S2. La primera parte que hace alusión a estados físicos y mentales pertenece al modo material de hablar y es muy fácil que nos arrastre a pseudo-problemas. Si, por ejemplo, hablo del estado mental descrito por la oración S1 y del estado físico descrito por S2 , podemos caer en la tentación de plantear la p...

La percepción y los conceptos

¿Cuál es la influencia que los elementos intelectuales (conceptos y palabras) ejercen en la percepción? De entrada no es razonable poner una separación tajante entre lo sensible y lo intelectual o simbólico, sino que más bien debemos pensar que en la misma percepción intervienen también las disposiciones intelectuales que hemos adquirido por medio del lenguaje y que constituyen nuestro sistema conceptual.   El proceso de desarrollo de la percepción en el niño se prolonga de una manera natural en la clasificación y designación de los objetos. De una manera espontánea, el niño pasa de la observación de las propiedades de forma o función de varios objetos a la agrupación de esos objetos en una clase a la que de pronto, por imitación de los adultos, designará por un nombre. El niño que tiene un perro llamado “Sultán”, articulará primeramente ese nombre a modo de interjección, como reacción espontánea a la pararición del perro, y casi como parte integrante del suceso de la aparició...

El tiempo. Concepto

Imagen
El tiempo es misterioso. San Agustín dijo:”¿Qué es, pues, el tiempo? Si alguien me lo pregunta, lo sé; cuando deseo explicárselo a quien me interroga, no puedo”. Pocas presonas consideran un misterio la distancia que andamos a lo largo de un día. Ahora bien, el tiempo es un misterio. Y el misterio del tiempo nace de su atributo más básico y lógico, a saber, que el momento presente que denominamos “ahora” no es fijo, sino que se mueve continuamente en la dirección del futuro . Llamamos a ese movimiento transcurrir el tiempo. Pero, en realidad, el tiempo no transcurre . La idea de que lo hace se basa en el más puro sentido común. Es algo que damos por sentado. No experimentamos el paso del tiempo. Lo que experimentamos son las diferencias entre nuestras percepciones presentes y nuestros recuerdos presentes de las percepciones pasadas. Interpretamos-correctamente- esas diferencias como la evidencia de que el universo cambia con el tiempo. También las interpretamos -incorrectamente- como...

El problema de los universales

La relación entre lenguaje y realidad constituye el elemento esencial de los universales que en el siglo XII fue ampliamente debatida. ¿A que se refiere el problema de los universales? Básicamente se refiere al fundamento de conceptos universales (así pensemos en los términos “hombre”, “animal”, etc). Por ello se trata de un problema concerniente a la determinación de la relación entre ideas, expresadas a través de términos lingüísticos, y las realidades extramentales correspondientes. Es el problema de la relación entre las voces y las res, entre las palabras y las cosas, entre el pensamiento y el ser. Por lo tanto, el problema afecta al fundamento y a la validez del conocimiento. Por lo tanto, los universales ¿son como las ideas platónicas, esencias que existen por si mismas, separadas de los individuos concretos en los que se realizan, como modelos con respecto a sus múltiples copias? ¿O bien son como pensaba Aristóteles, que propugnaba que dichas esencias sólo residen en los indiv...

Las trampas del lenguaje

Aunque no sea posible señalar criterios fijos para el significado de los enunciados, sí que es posible seguir un procedimiento más empírico e indicar algunas raíces de falta de significado en enunciados gramaticalmente bien construidos. Por supuesto, esta enumeración no puede ser exhaustiva, puesto que hay bastantes trampas en el lenguaje. Nos limitaremos a presentar algunas de las más características. la creencia en objetos abstractos. Es una trampa muy básica, pero en la que siempre es posible caer, pues el lenguaje mismo ofrece pie para ello. Puesto que las cosas suelen designarse con nombres gramaticales, tendemos a pensar injustificadamente que, cuando existe un nombre, existe igualmente la cosa correspondiente. Y ello incluso en el caso de nombres abstractos (como “justicia”, “libertad”, etc): a ellos les corresponderían también cosas u objetos abstractos. La trampa es particularmente tentadora en el caso de los conceptos morales. Mucha gente puede preguntar:”en este país, ...

El lenguaje

Desde Academia Cruellas vamos hoy a desarrollar el tema del lenguaje. El hombre es el único animal que habla. Es verdad que otros animales pueden comunicarse entre sí, bien sea por movimientos expresivos, pro sonidos, etc. Ahora bien, estas formas de comunicación animal tienen muy poco que ver con el lenguaje humano. Así pues, a diferencia del lenguaje humano, los lenguajes animales son conjuntos de señales ligados de manera innata a determinados estados de ánimo del animal. Por el contrario, el lenguaje humano es un conjunto, o mejor un sistema, de símbolos que necesita ser socialmente aprendido y que no está necesariamente ligado con la expresión de emociones y estados de ánimo. El hombre es así el único animal que habla. Y en esta habilidad única reposan características humanas tan importantes como la comunicación de sentimientos y de ideas, entre las personas, el establecimiento de relaciones e instituciones sociales, el desarrollo de actividades sociales complejas (la política, ...

Nietzsche

Uno de los planteamientos que Nietzsche  trastoca con su ontología es el del lenguaje “acerca del ser”. Si las categorías, los conceptos no nos sirven para acercarnos a la realidad del devenir, múltiple y cambiante, ¿qué otro “medio” tenemos para hablar del ser? Contra la petrificación que el devenir sufre al quedar fijado en una categoría que la creencia y la costumbre convierte en inmutable, se exalta el poder de la imaginación metafórica que posee el hombre como más propio. La “metáfora” es considerada como una verdadera perspectiva porque con ella se logra una integración de diversidades; esta “metaforicidad metafísica” ofrece la posibilidad de no caer en el dogmatismo platónico porque la metáfora se mantiene abierta al mundo y no cerrada como ocurre con el modelo simplificador del concepto. En realidad, una buena metáfora actúa como si fuera una “pantalla” a través de la cual contemplamos el mundo; filtra los hechos, suprimiendo algunos y poniendo de relieve otros. Ahora...

“Romance de la luna, luna”

Imagen
La luna vino a la fragua con su polisón de nardos. El niño la mira, mira. El niño la está mirando En el aire conmovido mueve la luna sus brazos y enseña, lúbrica y pura, sus senos de duro estaño. -Huye luna, luna, luna. Si vinieran los gitanos, harían con tu corazón collares y anillos blancos. -Niño, déjame que baile. Cuando vengan los gitanos, te encontrarán sobre el yunque con los ojillos cerrados. -Huye luna, luna,luna, que ya siento sus caballos. -Niño déjame, no pises mi blancor almidonado. El jinete se acercaba tocando el tambor del llano. Dentro de la fragua el niño tiene los ojos cerrados. Por el olivar venían, bronce y sueño, los gitanos. Las cabezas levantadas y los ojos entornados. Cómo canta la zumaya, ¡ay, cómo en el árbol! Por el cielo va la luna con un niño de la mano Dentro de la fragua lloran, dando gritos, los gitanos. El aire la vela, la vela El aire lo está velando. Federico García Lorca. Romance de la luna, luna (Romancero gitano...

Jorge Manrique

Imagen
“Con dolorido cuidado, desgarro, pena y dolor, parto yo, triste amador, de amores desamparado de amores, que no de amor. Y el corazón enemigo de lo que mi vida quiere, ni halla vida ni muere ni queda ni va conmigo; sin ventura, desdichado, sin consuelo, sin favor, parto yo, triste amador, de amores desamparado, de amores, que no de amor.” Jorge Manrique : Canción Buenos días desde Academia Cruellas . Durante mucho tiempo se ha comentado que si Jorge Manrique no hubiera escrito Coplas por la muerte de su padre no dejaría de ser un poeta más entre los muchos que llenan los cancioneros de su época. Ahora bien, esto vemos que no es así en esta canción amatoria ya que observamos un virtuosismo en el manejo de los conceptos y nos percatamos de la sensación del hombre asombrado, el feliz encuentro entre la palabra y la vida, es decir, de la poesía. Esta canción narra uno de los temas más concurridos de la poesía cortesano-trovadoresca: el sufrimiento por amor. El poeta nos d...