T.S.Eliot: “East Coker”
“En mi principio está mi fin. Una tras otra, las casas se levantan y caen, se derrumban, se amplían, son repuestas, derruidas, restauradas, o en su lugar se extiende un descampado, o una fábrica, o una circunvalación. Viejas piedras en nuevos edificios, vieja leña en nuevas hogueras, nuevas hogueras en ceniza, y ceniza en la tierra que ya es carne, pellejo y heces, huesos humanos y animales, tallos de trigo y hojas. Las casas viven, mueren: existe un tiempo para edificar y otro para la vida y la generación, y otro para que el aire rompa el vidrio desportillado y sacuda las tablas donde corretea el ratón de campo y el raído tapiz que exhibe su callado lema. En mi principio está mi fin. Ahora cae la luz a lo largo del descampado, desertando la senda acechada de ramas, en la penumbra de la tarde, donde el talud te acoge al paso de la furgoneta, y la senda persiste en dirección al pueblo, hipnotizada en el calor vibrante. En la calina, la piedra gris absorbe, no refract...