Tomás de Aquino
“La naturaleza y la voluntad están ordenadas de tal modo que la voluntad es ella misma una cierta naturaleza, ya que todo lo que hay en las cosas es naturaleza. Por tanto, es congruente que en la voluntad se dé no sólo lo que es propio de la voluntad, sino también lo que es propio de la naturaleza….También hay, pues, en la voluntad una tendencia natural hacia el bien que le es conveniente; además de esto, a la voluntad pertenece el apetecer algo según su propia determinación y no necesariamente; esto último le corresponde en tanto que voluntad…. y así como la naturaleza es el fundamento de la voluntad, así también lo que ésta apetce naturalmente es el fundamento y principio del resto de las cosas que apetece. En el orden de las cosas apetecidas, el fin es fundamento y principio de todo lo que es medio para el fin, ya que lo que se busca por un fin no se apetece sino por razón del fin. Por tanto, lo que la voluntad quiere necesariamente y a lo que se halla determinado por una inclinació...