Ética kantiana
Es esta ética del deber puro: ni el amor, ni el egoísmo, ni el despecho, ni ningún móvil material puede mover al hombre a su actuación; este ha de situarse por encima de una ética semejante de fines y de medios empíricos. La voluntad humana, por ser racional, no seguirá los dictados de los intereses inferiores de los sentidos: por el contrario, ha de ser completamente autónoma. Voluntad autónoma significa voluntad que se autoconfiere la propia ley que sigue; podrá el hombre desoir la voz de la conciencia, adormecerla, podrá el mundo dar buen o mal ejemplo: nada de eso importa, el hombre debe hacer lo que cree que debe hacer, y puesto que debe, puede. Deber es poder. Así pues, una ley moral es autónoma cuando contiene en sí misma su funcionamiento, su fundamento, la razón de su ser. Y ello, independientemente de cualquier propiedad del mundo que pudiera afectarnos. Una voluntad autónoma y espontánea debe acomodar sus deseos a sí misma, y no al mundo. El deber de la voluntad autónoma es...